Sin levantar su cuerpo. Sin emitir palabras. Limitado a la simple acción de la visión…, se crean las más imaginativas fantasías sexuales de los inmersos en las redes sociales. Sólo basta con hacer un “click” , bueno, muy viejo ya, “pinchar con el dedo” sobre imágenes que contornean el cuerpo humano y ya está: la mente voló.